Tuesday , 24 October 2017
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My daily life in the new country.

En el momento en que me vi desafiada a escribir sobre mi vida diaria, pensaba que en realidad no podría describirla, puesto que cada día carecía de estructura y se encontraba, en el momento, repleto de nuevos estímulos.

Luego de dos meses aproximadamente, ya puedo visualizar qué significa esto en mi experiencia. Significa despertar a la misma hora gran parte del tiempo, recordar a mis compañeros (o que me recuerden) tomar un café a media mañana o de ponerme a navegar en internet sobre las maravillas de Madeira; básicamente rutina. Eso significa si se mira -si lo miro- a simple vista, sin reflexionar sobre este proceso…eso significaba al principio y la verdad que algunos días lo siguen pareciendo.

Si me pongo a profundizar sobre mi vida diaria, realmente creo que no existe. Cada día domingo durante las tardes, me propongo estar lista para el inicio de semana –que por cierto para los portugueses se llama Segunda-, a ponerme en sintonía con la semana, mis tareas de voluntariado, y a pensar en mis propios desafios para su inicio y fin.

Todos los días lunes tenemos una reunión como equipo para exponer tareas realizadas y tareas a realizar. Anteriormente se distribuían los días de trabajo de campo, donde íbamos en búsqueda del Fura-Bardos, luego cada encargado, según sus responsabilidades, entrega datos estadísticos acerca de sus tareas, y en algunos casos se profundiza sobre temas administrativos. Como ocurre en cada oficina, la gran parte del tiempo. Avanzando la semana, algunos vamos al campo y otros vamos a reuniones, un par se queda poniendo al día datos estadísticos o actualizando su conocimiento en materia ornitológica y sus amplias vertientes.

¿Cómo esto no puede resultar una rutina? Lo cierto es que lo parece pero realmente se encuentra muy lejos de serlo. La verdad es que cuesta – me cuesta – darse cuenta, porque es difícil detenerse a observar y analizar lo que uno hace o no hace. Y aquí va el pero.

En el café-panadería, todos los días se encuentra un montón de personas listas para recibir un golpe energético de cafeína, como si se tratase de una buena noticia o un milagro, es un impulso que les lleva a continuar con total disposición su día. Aquí el café es realmente magnífico, y no sólo por su calidad y sabor, sino también porque logra reunir a las personas alrededor de una conversación que luce amena, desinteresada y sincera, incluso si eso significase alzar la voz. A veces me atiende un señor de edad, que no escucha muy bien, entonces al principio tenía que subir mi voz para ser escuchada, obteniendo como resultado una situación incómoda…hablar fuerte, ser ridiculizada. Ya con el tiempo, este mismo señor, o las otras personas que trabajan allí, saben qué tipo de formato pediré: un garoto (café de grano cortado), ¿con pastel de nata? (masa de hojaldre con crema pastelera) – difícil decir que no a lo segundo.

Algunos días, si hay asignado trabajo de campo, tenemos la oportunidad de sorprendernos al escuchar la vocalización de un Fura-Bardos, al ver ‘desplumadouros’ y con ello la posibilidad de encontrar un nido…ya al encontrar el nido la emoción es mayor al indagar sobre las crías. Es una especie sobre la que no se tiene mayor información y es de díficil acceso ya que es muy esquiva. Recuerdo la primera vez que vi a una hembra alimentar a sus crías, ya juveniles, mientras volaba y ellas le vocalizaban su ubicación; no pude diferenciar si fue más emocionande presenciarlo o ver la cara de mis compañeros al ver tamaño espectáculo (visiten www.voluntariosnamadeira.blogspot.pt para saber más de esta y más especies).

Otros días aún más desafiantes son los de contactar a stakeholders en Madeira. Es una labor difícil ya que nos autoasignamos esa tarea al llegar, y por tanto la iniciamos solos. Resulta difícil puesto que esto implica salir a recorrer y preguntar en distintos lugares sobre las labores que efectúa cada entidad…significaba mobilizar muchas voluntades. Luego preguntando, las personas de nuestra organización nos fueron refiriendo amistades, personas con las que ya trabajaron anteriormente, información que vieron/oyeron en medios de comunicación, comentarios que les habían hecho sobre un tema específico, y de esa forma tuvimos contactos suficientes para visitar y presentar el proyecto. Decidimos ir directamente a la fuente sin hora previa, corriendo el riesgo de perder la mañana algunas veces, y en otras hablando distendiddamente y planificando encuentros que aún se mantienen.

Ya en el ámbito doméstico, mis actividades diarias varían según la conversación en el momento. Tengo la suerte: de contar con una compañera de cuarto muy amigable, de practicar otros idiomas y conocer palabras peculiares, de probar comida típica de otros países, de salir a conversar un trago o de disfrutar una caminata y un paseo de autocarro sin rumbo marcado. Incluso si no hay un panorama específico al cual asistir, siempre el mar ofrece sus bondades con un chapuzón, con sus atardeceres y con sus paseos en barco.

Los recursos de esta isla son tan interminables como las actividades que puedan surgir de ellos; es por eso que la vida diaria se va construyendo a medida que avanza el día y escasea la rutina.

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