Sábado , 19 agosto 2017
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Bienvenido al origen

Bienvenido al origen

Bienvenido al otro lado del mundo, la otra cara de la moneda. Bienvenido a un lugar donde los paraguas te protegen del sol y no de la lluvia. Bienvenido al caos, a lo salvaje y primitivo, a lo más simple y necesario. Bienvenido al origen.

015Ver cómo se unen en una misma línea el verde del bosque y el azul del mar, o contemplar el cielo nocturno gracias a la poca iluminación y darte cuenta que supera a cualquier hotel de 5 estrellas. Dejar atrás los grandes centros comerciales, ir a comprar fruta y verdura al mercado y experimentar una explosión de colores, aromas y sonidos al cruzar esa puerta imaginaria. Probar frutas nuevas cada día, disfrutar de una papaya o una piña tropical y descubrir que el coco tiene múltiples variantes y aplicaciones. Ver el bettelnut como parte esencial de la dieta local, fruta de la felicidad que, mezclada con la magia del coral, tiñe las calles de rojo. Saborear un helado de vainilla como el mayor de los regalos o comer “fish and chips” por 20 dólares en la carretera.

SONY DSCQue el bote se convierta en el medio de transporte más importante. Viajar en una furgoneta de plazas ilimitadas, ir en coche sin cinturón de seguridad o subirte en una guagua de 12 plazas en la que, en vez de un timbre y una pantalla, hay un joven que va cantando las paradas. Ir por la avenida principal de la ciudad subido en la parte trasera de una camioneta, sintiendo la velocidad. Cruzar la calle buscando el momento preciso porque no existen los semáforos ni los pasos de peatones. Caminar descalzo por esa misma calle o por toda la casa. Descubrir que se puede entrar en cholas a una discoteca y casi a cualquier sitio, que hay sitio para todos, que no se admite el derecho de admisión.

078 (2)Sentir el vaivén de una hamaca al atardecer. Ducharte sin encender el calentador. Bañarte en repelente de mosquitos después de cada ducha. Comprobar que se puede vivir “offline” y que en el mundo hay formas más importantes y necesarias de conectar. Que no necesitas reloj porque siempre llegas temprano o, mejor dicho, nunca es tarde. Darte cuenta que la lavadora, la televisión o la plancha, son objetos prescindibles. Empezar a tender la ropa al sol y que se seque antes de que termines de colgar la última pieza. Encender un ventilador en cualquier lugar y momento, oír el sonido de las aspas en toda habitación. Ir a lavar al río, el coche, los cacharros o la ropa sucia. Hacer la colada a mano y acordarte de tu madre o de tu abuela, de cómo lo hacían antaño. Encender la cocinilla con un fósforo o hacer fuego a la luz de la luna para asar algo de pescado.

074Padres e hijos vendiendo el periódico cada mañana en el mismo sitio, y madres e hijas que se levantan antes que el sol para hacer donuts caseros y ganar algunos dólares. Volver a ver a los niños jugando en la calle hasta que cae la noche y disfrutar de sus sonrisas al saludarlos. Que cada mañana, de camino al trabajo, todo el mundo te salude y te de los buenos días. Volver al origen, a lo esencial, a lo que muchas veces olvidamos.

Escuchar las mismas canciones que antes, pero con sabor a reggae. Pasar por el colegio y oír las voces cantando en clase, perfectamente al unísono, como la versión más blanca de un coro de góspel. Ser el más blanco cuando siempre has sido el más negro del grupo. Descubrir que existen muchos tonos de negro o ver que es posible ser negro y rubio a la vez.

086Ser un invitado especial en cualquier fiesta familiar, en la del niño que cumple un año o en la de los 77 de la abuela. Vivirlo como si fuese una ceremonia, en la que cada movimiento, discurso, agradecimiento, felicitación, tiene su orden y su manera. Darte cuenta, una vez más, que el concepto de familia es muy importante para ellos, y que celebran ese año más como un regalo, no solo para el anfitrión, sino para todos, dando gracias las veces que haga falta. Sentirte como uno más de la familia y descubrir que aquí también se puede tener una hermana o un primo, y que, inevitablemente, te recuerdan a los tuyos. Comprobar que la familia más pequeña es mucho más grande que la tuya. Que las cosas se disfrutan más cuando las compartes, con los que se sientan contigo a la mesa o con los que están en otro océano. Que tú desayunas mientras ellos están cenando.

Comprobar, una vez más, que en la diferencia está la riqueza. Que hay cosas que no tienen precio y poder vivirlas es una fortuna. Que existen lugares con identidad y que las personas les dan sentido a esos lugares. Que de lo bueno y de lo menos bueno, siempre se puede sacar lo mejor. Volver a comprobar que los pequeños detalles son los que marcan las grandes diferencias. Volver al origen. Simplemente eso es Honiara. Simplemente, Islas Salomón.

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Acerca de Jose

A passport that adds something more than just a label, a new adventure. A backpack that every time arrives fuller of experiences and learning. With eyes open as coconuts to dive and feed on new realities and, of course, always ready to expect the unexpected. ................................................................................................................................................................. Un pasaporte que suma algo más que un simple sello, una nueva aventura. Una mochila que cada vez regresa más llena de experiencias y aprendizaje. Con los ojos abiertos como cocos para sumergirme y alimentarme de nuevas realidades y, por supuesto, siempre preparado para esperar lo inesperado.

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