Martes , 24 octubre 2017
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“Buenos días, hombre blanco”

“Buenos días, hombre blanco”

Ellos, igual que tú, comienzan a dar pasos en una tierra desconocida, un mundo por descubrir, un universo de posibilidades. Vidas que avanzan en paralelo y que, en ocasiones, se cruzan. Raíces que se alimentan de la misma tierra pero que reflejan cosas diferentes. Pequeñas miradas que cuentan grandes historias.

Una juega a ser mayor, baila girando en una barra haciendo del jardín un gran escenario, y aunque está sola lo hace como si tuviese delante un público multitudinario que le aplaude, y en los descansos dibuja con una tiza en la pared su mundo imaginario. La otra quiere jugar como una niña, pero le ha tocado ser mayor, deja apartado los lápices de colores y la muñeca en una esquina para cuidar de la más pequeña y hacer las tareas de la casa.

Ella es la excepción que confirma la regla, se acerca con confianza, te sonríe y te pregunta. Pero él no es capaz de mirarte a los ojos más de un segundo, desconfianza y timidez se esconden bajo una cabellera rubia con piel oscura.

Él juega con un balón nuevo que le han regalado y que comparte contigo, sin saber que, en la misma playa, a tan sólo unos metros, otro se fabrica su tirachinas con una rama y un trozo de elástico, jugando a derribar botellas.

Él mira al horizonte, sin importarle lo que pase alrededor, sin importarle que tú estés al lado, mira al horizonte queriendo ir más allá, ojos que sueñan descubrir. Ella, por el contrario, no mira tan lejos, mira lo que tiene más cerca y se olvida de todo lo demás, te mira a ti, intensa y desafiante, no le tiene miedo a nada ni a nadie, y con un peine que sujeta su pelo es capaz de capturar la atención de cualquier objetivo.

Él se preocupa, camina con un cuchillo en las manos sin ninguna intención, ignorando el peligro y reflejando el lado más salvaje, el mismo lado primitivo que le hace estar pendiente de su hermana y protegerla. Ella, en su desnudez con pies descalzos, no tiene ninguna preocupación y solo sabe que nada le pasará si su hermano, que le hace reír mientras le acaricia el pelo, está a su lado.

Ellas juegan juntas en el agua, y aunque comparten risas y se bañan en el mismo río, sus ropas mojadas delatan la diferencia de sus vidas, son el día y la noche, una con cabellos claros como el sol, hija de mar y redes, y otra con cabello oscuro como la noche, hija de selva y altas palmeras.

Él te mira con indiferencia, perece incluso que tu presencia le incomoda, eres enemigo en su tierra. Pero él quiere conocerte, se sienta a tu lado, parece incluso que te imita, que quiere ser como tú, que le gustaría pintar de blanco su mundo más negro y descubrir qué hay más allá de las fronteras.

Ojos que transmiten una forma de ser y de existir que va mucho más allá del instante congelado. El reflejo de una vida y de un sentir a través de unas pupilas; miradas inocentes, tímidas, desafiantes, desconfiadas, cómplices, hipnotizadoras, salvajes; miradas llenas de ilusión que empiezan a descubrir mundo; historias con denominación de origen. Esas son solo algunas de las historias que te cuentan sus ojos, los de los más pequeños, quienes cada mañana te saludan con un “buenos días, hombre blanco”.8

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Acerca de Jose

A passport that adds something more than just a label, a new adventure. A backpack that every time arrives fuller of experiences and learning. With eyes open as coconuts to dive and feed on new realities and, of course, always ready to expect the unexpected. ................................................................................................................................................................. Un pasaporte que suma algo más que un simple sello, una nueva aventura. Una mochila que cada vez regresa más llena de experiencias y aprendizaje. Con los ojos abiertos como cocos para sumergirme y alimentarme de nuevas realidades y, por supuesto, siempre preparado para esperar lo inesperado.

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