Martes , 24 octubre 2017
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David el gnomo, ¡es islandés!

David el gnomo, ¡es islandés!

¿Y por qué digo esto? Pues porque en este extenso país con pequeña población, es muy usual hablar de “seres escondidos” como una realidad. En España tomaríamos por locos, frikis o niños a quien creyeran en duendes y gnomos, pero si hacemos esta encuesta en Islandia, todos parecen completamente cuerdos y normales.

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Situado justo abajo del Circulo Polar Ártico, la nación más remota de Europa es probablemente también una de las más extrañas del mundo. Civilizados, y nada extraños a la tecnología, la mayor parte de los islandeses creen firmemente en la existencia de seres místicos como los duendes, gnomos y hadas. Molestar a las místicas criaturas que viven por toda Islandia se cree que trae muy mala suerte, por lo que los habitantes humanos hacen casi cualquier cosa por evitar perturbar su tranquilidad.

En Islandia existen los llamados “observadores de elfos”, que deciden de qué forma se desarrolla un asentamiento urbano, con el fin de evitar molestar a los habitantes sobrenaturales del país. En muchas familias islandesas hay un miembro (o más) que tiene un llamado “sexto sentido” o es “más perceptivo” que el resto de las personas. Las autoridades locales y nacionales respetan las creencias populares y han tenido que aceptar en público la creencia en gnomos, elfos y duendes.

Puede parecer gracioso, pero los ingenieros a menudo desvían caminos, tuberías y cables, a un alto costo, con el fin de evitar las viviendas de los duendes y otros seres ocultos. Existen muchas historias de pescadores perdidos por no haber hecho caso a las advertencias de los elfos de no salir a faenar, personas enfermas o casas quemadas por haber provocado la ira de los seres escondidos.

Un caso muy conocido ocurrió en 2004, mientras se construía un campo de golf a las afueras de Reykjavík. Durante las obras movieron por error una roca que se creía era hogar de los elfos, y a partir de entonces, las excavadoras comenzaron a fallar y los trabajadores comenzaron a sufrir diversas lesiones. Para terminar con el problema, el ingeniero jefe se disculpó con los elfos y prometió no volver a causarles molestias. Se hizo público en los medios y los accidentes pararon y pudieron terminar la obra. Otro ejemplo es que durante los años ´70 en Kópavogur, otro pueblo cerca de Reykjavík, las construcciones de una de las más grandes carreteras en el pueblo resultaron un desastre. El plan incluía agrandar la carretera, pero una colina bastante grande causó un obstáculo y se necesitaba trasladarla. Los constructores traían máquinas grandes para cumplir con la tarea, pero todas se paraban o rompían además que los trabajadores sufrían accidentes al hacerlo. Como consecuencia, las construcciones fueron retrasadas durante varias semanas. Según la creencia y tradición en esta colina habitaba “gente escondida”. Al fin, las autoridades cambiaron el plan, y ahora la carretera gira alrededor de la colina. Se llama “Calle de la colina de gnomos” (Álfhólsvegur).

Elfos, trolls y hadas son temas comunes de conversación en Islandia. Los lugareños cuentan historias sobre edificios malditos en Reykjavík, o fantasmas que viven dentro de sus hogares y lugares de trabajo, incluso a menudo los medios de información destacan encuentros con seres sobrenaturales. Y cada vez que una cartera se pierde, los trolls son los culpables.

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Es conocido que al fin del año, la “gente escondida” cambia sus residencias, y hay sagas que confirman que estos seres han necesitado ayuda de los humanos, particularmente en casos de conflictos.

El amor a lo sobrenatural en Islandia es tan grande que ha dado pie a la primera escuela de duendes, justo en la capital del país. Miles de personas pagan una cuota para un curso de un día sobre los duendes y otros seres paranormales. Quienes creen que en el país habitan más de 20,000 criaturas sobrenaturales dicen que “Tal vez estos seres son más visibles en Islandia, porqué somos más abiertos de mente”.

No todos los islandeses creen en estos cuentos de hadas, pero incluso aquellos escépticos se comportan como si lo creyeran para asegurarse de que nada malo suceda.

El origen de estas creencias sobrenaturales puede estar en el aislamiento de Islandia del resto del mundo. La ilustración, que puso por delante la ciencia de la superstición, llegó demasiado tarde a Islandia. Además, para hacer más llevaderos los fríos inviernos oscuros, los islandeses desarrollaron una tradición narrativa rica, llena de héroes, seres sobrenaturales y otros elementos folclóricos. A lo largo de los años, la línea entre los místicos cuentos y la realidad parecen haber dejado de existir, y la gente empezó a creer que la fantasía era realidad.

Hoy en día, por fuera de muchas casas islandesas existen pequeñas casitas, preparadas para los gnomos.

casas gnomos

No me cuesta tanto comprender que aquí la gente llegue a creer en hadas, elfos, gnomos y trolls… Islandia es un país con unos paisajes dignos del mayor de los cuentos de fantasía. Es una isla mágica.

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Acerca de Marta

Definirme es complicado, al menos para mí. Soy una pequeña palmera con muchas, muchas ganas de aprender. De vivir todo lo nuevo que se me ponga por delante, y de disfrutar mucho de la experiencia SVE en Islandia. Vamos!

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