Jueves , 24 mayo 2018
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Addiopizzo

Addiopizzo

Ya llevaba un par de meses en Palermo cuando supe del pizzo. Una compañera de piso me explicó lo que más o menos yo ya sospechaba y es que aquí, en Sicilia, quien quiere abrir un negocio se enfrenta a la extorsión de la mafia.

En el sur de Italia, el pizzo es una forma de extorsión a los comerciantes locales por parte de las mafias italianas, por lo general, bajo coacción. También se le denomina “protección”. La práctica está muy extendida en el sur de Italia, no sólo por la Cosa Nostra en Siclia, sino también por la ‘Ndrangheta en Calabria y la Camorra en Campania.

El pago del pizzo también puede ser en especie, por ejemplo, obligar a una empresa a contratar a alguien (a menudo un miembro de una organización delictiva), la prestación obligatoria de servicios por parte de las empresas controladas por la mafia, así como la subcontratación a empresas controladas por la mafia.

Las empresas que se niegan a pagar el pizzo pueden sufrir actos delictivos como incendios intencionados. A cambio, las empresas reciben “protección” y pueden recurrir a los mafiosos del barrio para reducir la burocracia o resolver conflictos con otros comerciantes. La recolección del pizzo mantiene a la mafia en contacto con la comunidad y le permite “controlar su territorio”.

De acuerdo con las estimaciones de la policía antimafia, el crimen organizado recolecta alrededor de 30 mil millones de euros al año con el pizzo, no sólo en Sicilia sino también en Calabria, Nápoles y el Norte de Italia, cada vez más infiltrado por clanes mafiosos del sur. Un informe publicado en 2007 por Confesercenti, la Asociación italiana de minoristas, estima que las organizaciones de tipo mafioso tiene una facturación de 90 mil millones de euros al año, o, lo que es lo mismo, un 7% del PIB italiano, convirtiéndola en la “mayor empresa” del país.

En la provincia de Palermo la mafia recauda más de 160 millones de euros al año en tiendas y negocios, diez veces más para toda la isla, según las estimaciones de los investigadores. Alrededor del 80 por ciento de las empresas sicilianas pagan el pizzo

Uno de los primeros en negarse a pagar el pizzo fue Libero Grassi, un hombre de negocios de Palermo. El 10 de enero de 1991, escribió una carta abierta al periódico local Giornale di Sicilia. Publicada en la página principal, se dirigió a un anónimo “Estimado extorsionista”. Este hecho causó un gran revuelo, y apenas nueve meses después, el 29 de agosto de 1991, Grassi fue asesinado por la mafia.

En 2004, nace AddioPizzo, una asociación de consumidores concienciados con la causa liderada por una generación cuya adolescencia se caracterizó por los asesinatos de los jueces antimafia, periodistas y hombres de negocios, frustrados con el dominio de la mafia sobre la economía local y la vida política.

De esto también me habló mi piso, y lo que yo me pregunto es ¿cómo lo hicieron?¿no es peligroso?¿cómo surgió este movimiento que no tiene que ver con la policía ni con el estado y cómo ha durado tanto tiempo?

Todo empezó una noche entre amigos, en el verano del año 2004. Fantaseaban con la idea de abrir un bar de copas. De repente uno dijo: “¿y si nos piden el pizzo?”. Al día siguiente, Palermo se levantó con muros, farolas y cabinas telefónicas llenas de estos adhesivos:

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El adhesivo no se firmó y todo el mundo pensaba que se trataba de la iniciativa de algún comerciante. Apenas cuatro días más tarde se publicó una entrevista en el Giornale di Sicilia explicando quiénes eran y por qué hacían lo que hacían.

Lo que está escrito significa: “UN PUEBLO ENTERO QUE PAGA EL PIZZO ES UN PUEBLO SIN DIGNIDAD”.  Inesperadamente, la ciudad pareció levantarse y reaccionar. Alrededor de los chicos que pegaron los primeros adhesivos se juntaron progresivamente jóvenes que compartían la misma idea: mientras se siga pagando el pizzo, no seremos libres. Porque si mi panadero paga el pizzo, yo también, cuando compro el pan, dejo una parte de mi dinero a la mafia, y me someto a ella. Así nació el Comité Addiopizzo.

Desde aquella primera noche, se ha recorrido un largo camino. Sobre todo, se ha establecido un sistema nuevo de lucha contra la mafia: el Consumo Crítico Addiopizzo. La campaña “Contra del pizzo, cambia tus compras” trata de crear un grupo de consumidores, en Palermo y en la provincia, dispuestos a apoyar a los comerciantes que se oponen a la extorsión y que, venciendo al miedo, denuncian a los extorsionadores.

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Así que desde Palermo invito a quien quiera y a quien se sienta solidario con esta campaña a entrar en su página web y a dejar un comentario de apoyo para estos jóvenes que están intentando “cambiar el mundo”.

*FUENTES:

- Saber popular

- http://es.wikipedia.org/wiki/Pizzo

- http://www.addiopizzo.org/espanol.asp

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Acerca de Laura

Como diría mi amigo Alejandro, soy una "romántica de la vida". Me encanta viajar y descubrir sitios nuevos, sus gentes, sus costumbres, aprovechar y aprender de cada experiencia y sobre todo disfrutar de cada pequeño detalle y de los placeres más sutiles del día al día...

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